Al día de hoy, Norma brinda empleo a madres cabeza de hogar para que colaboren con las labores del jardín, algunas ya son técnicas en educación y otras profesionales en educación preescolar; Ana Güezmes, Representante de ONU Mujeres en Colombia cuenta que: “Norma es un ejemplo de empoderamiento personal, una mujer que estudia ya siendo mamá, una mujer que crea un emprendimiento que brinda empleo a otras mujeres; logrando que más mujeres crezcan con ella”.
Para Norma lo más difícil ha sido conseguir los recursos para operar su jardín infantil pues el mantenimiento es alto, sin embargo, el poder acceder a diferentes servicios financieros le ha permitido avanzar con su proyecto de vida y brindar de forma más eficiente sus servicios a la comunidad; Güezmes resalta que “en ONU Mujeres creemos que las mujeres tienen el talento y la capacidad y son grandes emprendedoras, sin embargo, sabemos que una de las principales barreras es el acceso de servicios financieros, el acceso a crédito; por eso, el trabajo y apoyo de Bancamía al emprendimiento de Norma es clave.”
Con Bancamía dice Norma ha podido mejorar su casa, que hoy es más jardín que casa, permitiendo que las instalaciones se adapten a las necesidades de los niños, de los cuales recibe lo más valioso de ellos que es su sonrisa. “Invertir en las mujeres es desarrollo para Colombia, es paz, es sin duda una de las mejores inversiones que se puede hacer en el desarrollo”. Además de su amor a los niños y el reconocimiento que ha obtenido por parte de su comunidad, le ha permitido llegar a un público infantil de 6 a 14 años, dictando talleres una o dos veces al mes acerca de valores como el respeto, ética y religión, donde algunas veces cuenta con el apoyo de la Alcaldía del Municipio de Soacha.
Actualmente, Norma está trabajando en la conformación de una fundación que llevará su nombre Norma Ordóñez, además está creando una empresa de reciclaje de plásticos dando empleo a mujeres cabeza de hogar, su esposo Willington será quien acompañe el proyecto; por otro lado, piensa en plantar en su hogar una huerta, con el fin de brindarle a los niños una alimentación más saludable y como dice ella “mucho más casera”. Su mensaje, potente pero que se incrusta en la cabeza y el corazón es “mujeres del mundo, empoderémonos, que estas manos no nos sirvan para pedir sino para trabajar, para que nuestros sueños y metas sean cumplidas, porque nosotras de la nada construimos un castillo.”