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El color, las fuentes y las formas: los tres elementos clave para un logo de alto impacto

Aunque parezca sorprendente, investigaciones de compañías expertas en el sector audiovisual confirman que alrededor del año 1800 empezaron a surgir los primeros logos o imágenes de marca, siendo en aquel entonces bastante básicos y rudimentarios. Pero a través de los años la realización de este trabajo se ha profesionalizado, incluyendo estudios y análisis del consumidor que los ayudan a ser cada vez más creativos y efectivos.
 
¿Por qué crear un logo o identificador visual?

Un logotipo comúnmente conocido como ‘logo’ es una representación visual o símbolo conformado por imágenes y/o letras que sirve para identificar una marca, empresa, sociedad o entidad. Aunque se clasifican en diferentes tipos, lo más importante es su valor en el mundo empresarial, el cual podemos resumir en 3 puntos clave:
  • Es útil para que los clientes identifiquen y conserven tu marca en su mente.
  • En línea con lo anterior, te ayudará a diferenciarte de la competencia en el mercado.
  • Siempre que tenga los elementos adecuados, llamará la atención a primera vista y por tanto aumentará la visibilidad de tu negocio.
Sin embargo, a la hora de construirlo, es recomendable tener en cuenta los siguientes elementos básicos:
 
  1. El color
Más de dos siglos atrás, el poeta, dramaturgo y científico Johann Wolfgang von Goethe escribió la teoría del color junto a otros estudios, en los cuales analizó los colores desde la percepción humana y los relacionó con los caracteres de las personas. De allí, son cientos los trabajos que se han realizado, comprobando que las diferentes tonalidades que existen generan sensaciones específicas en las personas.
 
Incluso, Color Marketing Group afirma que los colores influyen en un 85 % en la elección de un producto. Por lo tanto, debes tener en cuenta su significado implícito antes de incluirlo en tu logo.
 
El rojo por ejemplo, es vivo y llamativo, por lo cual se le relaciona con la pasión y el amor, aunque es ampliamente usado por marcas de comida rápida. En contraposición, las diferentes tonalidades de azul transmiten seriedad, solidez, frescura y salubridad, siendo excelentes para representar productos congelados, servicios de salud e incluso, de descanso.
 
Otro de los colores más populares es el amarillo, el cual desborda energía en sus versiones más brillantes y en las más opacas, transmite la elegancia perfecta para productos de lujo. El verde, por otra parte, como el equilibrio perfecto entre azul y amarillo tiene fuerza y tranquilidad a la vez, lo que lo hace idóneo para comunicar productos naturales o para marcas que quieran transmitir libertad.
 
En cuanto al blanco, gracias a su asociación con la luz y la pureza es ampliamente usado en productos destinados a mujeres, mientras el negro suele ser asociado para brindar prestigio y distinción a las empresas. La gama de colores es muy amplia, ¡analiza bien tu elección!
 
  1. La tipografía
¿Quieres incluir el nombre o las iniciales del nombre de tu microempresa en el logo? Debes elegir con cuidado la fuente tipográfica que usarás para hacerlo, pues al igual que el color, las formas de las letras son capaces de dotar una marca con ciertas características a los ojos del público.
 
Podemos dividir las tipografías en tres grandes grupos. Las primeras son aquellas cuyos caracteres cuentan con terminales o adornos en los extremos de sus líneas, conocidas en el mundo del diseño como ‘serifadas’. Dada esta característica suelen ser usadas para comunicar un estilo clásico, formal y elegante. A la vez transmiten conocimiento, seriedad y firmeza, pues facilitan la lectura al usuario.
 
El segundo grupo corresponde a las letras que carecen de estas terminaciones y cuyas formas son lineales, llamadas ‘sin serifas’, las cuales transmiten minimalismo, limpieza, dinamismo y actualidad. A pesar de causar gran impacto, son mejores para describir textos cortos y contundentes.
 
Finalmente, en los últimos tiempos ha crecido la popularidad de las tipografías que se asemejan a los textos escritos a mano, denominadas ‘caligráficas o manuscritas’, pues brindan a las marcas un toque de originalidad, espontaneidad y delicadeza. Por lo mismo, agregan un carácter personal y funcionan muy bien para una marca personal.
 
  1. Las formas
Por último, es posible que desees ubicar o acompañar el nombre de tu emprendimiento con una forma llamativa, pero debes tener cuidado de elegir aquella que se alinee a la personalidad que quieres construir.
 
Los círculos o formas redondeadas, por ejemplo, suelen asociarse con la feminidad ya que en la naturaleza, las curvas se relacionan con la mujer. Asimismo, se relacionan con términos como amor, amistad, durabilidad, comunidad y compromiso (anillos de matrimonio) por lo cual son usados con frecuencia por organizaciones sin ánimo de lucro.
 
Por otro lado están las figuras cuadradas, que demuestran fuerza, estabilidad y profesionalismo, bastante útiles para empresas prestadoras de servicios. Las formas triangulares en cambio, aunque evocan a la estabilidad y el balance, se perciben mucho más agresivas gracias a sus terminaciones puntiagudas. Por lo mismo, su uso más frecuente es en marcas que representan masculinidad, ciencia y poder.
 
Ahora que ya conoces la importancia de cada uno de los elementos que conforman un logotipo, estás más cerca de conseguir que la imagen de tu negocio sea de alto impacto y se diferencie de la competencia. ¿Necesitas más ideas para potenciar tu empresa? En Empropaz tenemos muchas más ideas para ti en nuestra sección ‘Así se hace’.

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