Una mezcla de juventud, experiencia y ganas de emprender

A sus 22 años, Kendra Vanessa Nisperuza Garrido es una joven emprendedora que ha vivido distintas experiencias; unas muy gratificantes y otras no tanto, pero todo la ha llevado a convertirse en una persona con una gran resiliencia y con muchas ganas de ser la directora de la orquesta de su propia vida.
 
Nació en Necoclí, Antioquia, allí creció con su madre. Cuando cursaba bachillerato, ellas se mudaron a Capurganá en Chocó, con el objetivo de buscar más alternativas de vida en esa región del país, lugar en el que terminó el colegio y empezó su vida laboral.
 
Capurganá es una zona muy turística de Colombia, por lo que la mayoría de sus empleos estaban asociados a esta actividad, entonces tuvo puestos en hoteles y restaurantes. Estando allí, se enamoró y comenzó una relación.
 
Todo iba bien, quedó embarazada y una mujer de la zona le brindó trabajo en un almacén que comercializaba productos para el cabello, pero eso era algo que no les estaba dando mucho resultado, por ende, la dueña del local dio un giro al negocio y lo convirtió en una tienda de detalles que -al poco tiempo- empezó a dar muy buenos dividendos y fue más rentable.
 
La joven estaba contenta, tenía un empleo estable durante su embarazo y con eso podía solventar gastos, sumado a ello, estaba aprendiendo sobre la actividad de las misceláneas y el mercado de los regalos y detalles; incluso, muchas personas le aconsejaron que iniciara su propia tienda.
 
“Yo no quise hacerlo en ese momento. Era algo que pensaba por lealtad, la propietaria me había dado una mano y yo no quería ponerle competencia, era una cuestión de principios, estaba -de alguna manera- en deuda con ella y no quería hacer algo así”, narra Kendra.
 
De pronto, llegó un momento complejo para su vida, ya que Kendra perdió al bebé que estaba esperando y entró en un estado de tristeza que la empujó a tomar la decisión de retornar a su natal Necoclí para tener un aire nuevo y recargar energías.
 
“Al llegar me dije a mí misma que no deseaba depender de nadie ni trabajar para nadie, entonces comencé a pensar en la idea de emprender y montar un negocio. Ya tenía experiencia con la tienda de detalles y creí que por ahí era el camino”, aseguró Kendra.
 
Como el destino es particular, mientras ella estaba pensando en cómo hacer realidad ese sueño, conoció a Empropaz y se inscribió para recibir formación especializada. Por medio del Programa, pudo estructurar la idea para llevarla a la realidad. La emprendedora creó su unidad productiva y la llamó ‘Abigail tienda de regalos’, en honor a su bebé.
 
Asimismo, explicó que gracias a Empropaz pudo materializar su sueño, pero no solo eso, por medio del acompañamiento recibió pautas y recomendaciones necesarias para que la unidad productiva se fortaleciera, la guiaron para que no se desviara de los objetivos que se planteaba y agregó que “cuando miro en retrospectiva a lo que era hace seis meses, notó un cambio y avance muy grande. Voy mejor y tengo mucho que agradecer”. 
 
Al igual, con unos ahorros que ella tenía, arregló un espacio que tenía en su casa para abrir una sede y tener un punto de atención al público. Cuando se le agotaron los recursos, a través de Bancamía, entidad líder del proyecto, Kendra recibió un crédito semilla con el que pudo adquirir más mercancía para ampliar su oferta en el negocio.
 
Uno de los aliados de Empropaz, la Corporación Mundial de la Mujer Medellín, realizó una donación de un computador, además, ella ingresó como complemento al programa Trust For Americas, donde aprendió sobre marketing digital, con lo cual abrió las redes sociales de ‘Abigail tienda de regalos’, estrategia que le ha representado una mayor cantidad de ventas.
 
“En Empropaz he aprendido mucho, entre otras, también me explicaron que debo darle valor al tiempo que realizó haciendo los detalles y las personalizaciones, yo cobraba sin tener en cuenta esto y son casas que tienen un valor, eso también ha sido una evolución en mi negocio”, concluyó Kendra.

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